Oswaldo Guayasamín nace en Quito, Ecuador, en 1919. Procedente de una familia humilde y numerosa (10 hermanos), se erigió como uno de los máximos exponentes del arte comteporáneo latinoamericano. Falleció en 1999 en Baltimore (Estados Unidos).
La vida personal de Oswaldo Guaysamín estuvo marcada por una serie de dramáticos acontecimientos que fueron determinantes a la hora de dar forma a su universo creativo. A muy temprana edad experimenta el fallecimiento de su madre y, poco después, fallece uno de sus mejores amigos en la rebelión quiteña conocida como la "Guerra de los Cuatro Días", que tuvo lugar en el verano de 1932.
A partir de los siete años comienza a desarrollar su faceta artística, avivada por una especial sensibilidad y una gran capacidad de observación. Sin embargo, estaba lejos de ser un estudiante modelo, siendo continuas las expulsiones del colegio.
Gracias a su empeño en convertirse en artista, pese al desacuerdo constante de su padre, consigue acceder en 1933 a la Escuela de Bellas Artes, donde se reveló contra las tradiciones impuestas para dar rienda suelta a una personalidad artística propia e inconfundible.
En 1940, a la edad de 21 años, se gradúa como pintor y escultor, obteniendo dos años después sus primeros premios: uno en el Salón Mariano Aguilera y el segundo en 1956, cuando gana el Gran Premio de Pintura de la III Bienal Hispano-Americana de Arte.
Su contacto con el muralista mexicano José Clemente Orozco, así como con el mundo indígena del que él mismo procedía, le llevaron a desarrollar un arte cargado de compromiso social. Nunca se mantuvo ajeno al sufrimiento y la pobreza, dedicando gran parte de su producción artística a los horrores de la guerra y las represiones dictatoriales de los gobiernos latinoamericanos.
Sus obras se engloban dentro de grandes ciclos vitales, destacando "La Edad de la Ira" (década de 1960), cargado de compromiso y denuncia social, y "La Ternura" (década de 1990), donde el anhelo materno es el hilo conductor de su discurso artístico.